miércoles, 3 de mayo de 2006

Haikus (16) Desde antes de las doce...

Desde antes de las doce no para de llover -diría algo si supiera qué decir-.

Hace un rato escribía:

Dos de mayo, ya
cae el sol, impertinente,
sobre el asfalto.

Tal vez debería habérmelo pensado y escribir algo así:

De madrugada
la tormenta sonora,
el agua vertió.

O, mejor, tomarme un capuchino:

Espuma, leche,
buen café y chocolate,
también los posos.

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