
Paseamos por el centro,

llegamos a la Plaza de las Flores,

donde se encuentra el edificio de Correos.

Al lado está "la Plaza", el Mercado, el de toda la vida...

Rodeándolo encontramos puestos de marisco en las puertas de los bares.
Hermosa simbiosis en la que la tolerancia mutua permite el mutuo beneficio:
Se puede comprar el marisco en la calle y consumirlo en el bar,
acompañado, claro, de una buena cerveza,
tal vez una manzanilla fresca...
Pero,
¿prefieres erizos?
Recién sacados del mar,
de las pozas y los charcos en las rocas de la playa
llegan hasta la calle.

Allí mismo te los preparan
para que puedas comerlos...