Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de octubre de 2007

Pasado y futuro...


He dado pruebas de estar vivo,
muchas y renuentes, pero no
de atravesar a tientas la frontera
desde la que se atisban los detrimentos del futuro.

Lo que aún no ha ocurrido
me está esperando en las titubeantes
encrucijadas
de la indefensión.

José Manuel Caballero Bonald, "Anexo testamentario",
en id. Manual de infractores,
Barcelona, Seix Barral, 2005, pág. 69

Para que yo me llame Ángel González


Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...

Ángel González, Áspero mundo (1956)

Un poema que tuvo en su momento un gran significado para mí, que aún lo tiene. Lo descubrí en mi adolescencia, en un libro de Antonio Hernández en la editorial Zero sobre la promoción poética del 50, a la que denominaba una promoción desheredada. Perdí ese libro (posiblemente un préstamo nunca recuperado), pero la web me hizo recuperar el poema, y otro libro de Luis García Jambrina en Austral. Afortunadamente recuperamos autores y poemas...

jueves, 11 de octubre de 2007

Bagatelas

De las "Bagatelas" que incluye Mario Benedetti en su libro Defensa propia:

* * *

Ninguna guerra empieza mientras la religión no la bendice.

* * *

* * *
Hay amplios ventanales para juzgar el pasado, pero sólo angostas rendijas para adivinar el futuro.
* * *
* * *
Carta abierta al enemigo: "Hola".

* * *

En las mentiras piadosas suele haber más mentira que piedad.

* * *

(Mario Benedetti, Defensa propia, Madrid, Visor, 2005)

Rebelión

Alteremos el orden ahora que lo conocemos.

Ya lo disfrutamos
Suficiente tiempo.

Gioconda Belli, "Rebelión",
en id. , Mi íntima multitud,
Madrid, Visor, 2004, pág.96

domingo, 30 de septiembre de 2007

La camarada

Claro que sos mi camarada
porque sos más, sos siempre más.
Hay la ruta en común, el horizonte
dibujado con lápiz de esperanza,
hay la amargura del fracaso
a la hora en que los hornos no se encienden
y hay que palear el carbón del mañana.

Claro que sos mi camarada
porque sos la que dice no, te equivocaste,
o dice sí, está bien, vayamos.
Y porque en vos se siente que esa palabra es una
lenta, feliz, necesaria palabra:
hay cama en camarada,
y en camarada hay rada,
tu perfume en mis brazos,
tu barca anclada al lado de la mía.

Julio Cortázar, "La camarada",
en id. Salvo el crepúsculo,
Madrid, Alfaguara, 1985, pág. 118

sábado, 29 de septiembre de 2007

La hoguera donde arde una

Fue el primero en acusarme de
Sin pruebas y quizá doliéndole, pero había los que
Ya se sabe en un pueblo perdido entre
El tiempo pesa inmóvil y sólo cada
Gentes que viven de telarañas, de lentas
Acaso tienen corazón pero cuando hablan es
¿De qué podía acusarme si solamente habíamos
Imposible que el mero despecho, después de aquella
(Tal vez la luna llena, la noche en que me llevó hasta
Morder en el amor no es tan extraño cuando se ha
Yo había gemido, sí, y en algún momento pude
Después no hablamos de eso, él parecía orgulloso de
Siempre parecen orgullosos si gemimos, pero entonces
¿Qué memoria diferente tendrá el odio que sigue al
Porque en esas noches nos queríamos más que si
Bajo la luna en las arenas enredados y oliendo a
(Lo habré mordido, sí, morder en el amor no es tan
Nunca me dijo nada, sólo atento a
Me perfumaba los senos con las hierbas que mi madre
y él, la alegría del tabaco en la barba, y tanta
Nunca llovió cuando bajábamos al río, pero a veces
Un pañuelo blanco y negro, me lo pasaba despacio mientras
Nos llamábamos con nombres de animales dulces, de árboles que echan
No había fin para ese interminable comienzo de cada
(Lo habré mordido mientras él clavado en mí me
Siempre en algún momento se mezclaban nuestras voces si
Podría haber durado como el cielo verde y duro encima de mis
¿Por qué, si abrazados sosteníamos el mundo contra
Hasta una noche, la recuerdo como un clavo en la boca, en que sentí
Oh la luna en su cara, esa muerta caricia sobre una piel que antes
¿Por qué se tambaleaba, por qué su cuerpo se vencía como si
-¿Estás enfermo? Tiéndete al abrigo, deja que te
Lo sentía temblar como de miedo o de bruma cuando me miró
Mis manos lo tejían otra vez buscando ese latido, ese tambor caliente y
Hasta el alba fui sombra fiel, y esperé que de nuevo
Pero vino otra luna y nos tocamos y comprendí que ya
Y él temblaba de cólera y me arrancó la blusa como
Lo ayudé, fui su perra, lamí el látigo esperando
Mentí el grito y el llanto como si de verdad su carne me
(No lo mordí ya más pero gemía y suplicaba para darle la
Pudo creer todavía, se alzó con la sonrisa del comienzo, cuando
Pero en la despedida tropezó y lo vi volverse, todo mueca y
Sola en mi casa esperé abrazada a mis rodillas hasta
El primero en acusarme fue
(Lo habré mordido, morder en el amor no es
Ahora ya sé que cuando llegue la mañana en que me
Le faltará valor para acercar la antorcha a los
Lo hará otro por él mientras desde su casa
La ventana entornada que da sobre la plaza donde
Miraré hasta el final esa ventana mientras
Lo morderé hasta el fin, morder en el amor no es tan

Julio Cortázar, La vuelta al días en ochenta mundos, tomo II,
Madrid, Siglo XXI editores, 1984, págs. 82-84


Baste este poema, esta historia, como muestra de este libro diverso y peculiar, un poco web, un poco bitácora...

miércoles, 19 de septiembre de 2007

On dying, by Siri Hustvedt

Durante la enfermedad la gente se encoge como si estuviera mucho más lejos de nosotros. Hay distancia en el morir para aquellos que enferman o se vuelven tristes o sólo envejecen. Se van separando lentamente de la tierra, de esa parte en la que han vivido, y podemos ver su rendición al silencio. Otros mueren inmediatamente, arrancados en un sólo instante por una ventana, en un accidente.

Siri Hustvedt, Leer para tí,
Madrid, Bartleby Eds., 2007, págs. 68-69

[In illness people shrink just as if they were further away from us. There is distance in dying, for those who grow sick or unhappy or just old. They are removed slowly from the earth, from that part where they have lived, an we can see the withdrawal into wordlessness. Othes die immediately, taken in an instant in a window, in an accident.]

jueves, 13 de septiembre de 2007

Siri Hustvedt

El "horizonte de sucesos" significa aquellas estrellas que nunca vemos morir porque estamos demasiado lejos. De todos modos, nunca echamos de menos la luz perdida. Se extinguió hace un millón de años. No recuerdo haber soñado con la luna pero si pudiera acordarme me hubiera gustado abrazarla en mi regazo. Fue allí, en el sueño, donde murió mi padre, y yo me desperté y subí corriendo la escalera para comprobar que él estaba durmiendo. Fue allí, en el sueño, donde mi abuela me hablaba y soñé que me despertaba, y desperté para recordar que estaba muerta.

Siri Hustvedt, "Cuadrados/Squares",
en id, Leer para tí,
Madrid, Bartleby Eds., 2007, págs. 32-33

[The "event horizon" means stars we never see dying because we are too far away. We never miss the lost light anyway. It went out a million years ago. I cannot remember dreaming about the moon, but if I could, I would have liked to have held it in my lap. It was there in the dream that my father died, and I woke and ran upstairs to check, and he was sleeping. It was there in the dream that my grandmother spoke to me and I dreamt that I woke, and I woke to remember she was dead.]

Siri Hustvedt nació en Minnesota, EE.UU., en 1955. Es doctora de literatura inglesa por la Universidad de Columbia. Escribe poesía, novela y ensayo.

Reading to you (leer para tí) es el único libro de poesía que ha publicado hasta ahora (disponible en edición bilingüe), pero ya podemos leer en nuestro idioma varias novelas escritas por ella: Los ojos vendados, su opera prima, El hechizo de Lily Dahl y Todo cuanto amé, reconocida como su obra maestra. También se ha publicado en español al menos uno de sus libros de ensayo: Una súplica para Eros.

jueves, 30 de agosto de 2007

El que ya lo sabe todo

El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
Siempre he cantado para el que ha querido aprender,
porque yo aún aprendo del que me escucha,
del que me hace callar o no me escucha,
por eso digo:
el que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.

El deseo y la esperanza,
la derrota no aceptada,
la duda de todo saber,
la alegría bien ganada,
la tristeza de un tiempo enfermo
de hipocresía forzada
que queremos muy diferente,
es lo que yo canto.

El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
Un grito seguro y unos cuantos matices,
poemas de viejos poetas,
un amor todavía vivo,
mucha rabia acumulada
en la lucha necesaria
contra el colchón inmenso
que nos quieren echar encima,
es lo que yo canto.

El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
El desastre cotidiano que se arrastra años y años,
la lentitud de la recuperación
y los que caen por el camino,
los tiros mal dirigidos
y, por qué no decirlo también,
una fe, una gran fe
en determinada gente
es lo que yo canto.

El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.

Raimon, Poemas y canciones,
Barcelona, Ariel, 1976, págs. 144-147


Esto lo cantaba Raimon en catalán, allá por el año 1974. Yo creo que aún está vigente, aunque hay que aplicarlo a otras cosas, o a las mismas, pero que se presentan con otras caras, que usan otras armas y otras estrategias.

lunes, 27 de agosto de 2007

24 de agosto de 2007

Esta tarde llovía en Sevilla,
grandes gotas de agua,
manchas oscuras que crecían en mi ropa.

Tu no estabas y
cada humedad nueva que corría por mi espalda,
cada gota que escapaba de mis pelos a mis cejas,
cada luz,
cada nube
me sabía a tí.

Ahora, en Cádiz,
repaso mi nostalgia,
mi deseo,
tu ausencia...

[Allá quedaste en Isla Antilla,
enfrentando el mismo mar
que aquí
me
rodea].

jueves, 16 de agosto de 2007

Esta vez con fotos

Y ve el capitán pirata,
Cantando alegre en la popa,
Asia a un lado,

Estambul Asiaa otro Europa,

Estambul GálataY allá a su frente Estambul.

Estambul Topkapi MezquitaJosé de Espronceda, "Canción del pirata",
en id., El Diablo Mundo. El Pelayo. Poesías,
Madrid, Cátedra, 1992, pág. 171

martes, 7 de agosto de 2007

Travesía

Y ve el capitán pirata,
Cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, a otro Europa,
Y allá a su frente Estambul.

José de Espronceda, "Canción del pirata",
en id., El Diablo Mundo. El Pelayo. Poesías,
Madrid, Cátedra, 1992, pág. 171

domingo, 22 de julio de 2007

El mar

Esta noche el mar
esta tarde el mar
por la mañana el mar

Traen las olas sonrisas de ultramar
y sonidos del abismo

Mandan las fosas abisales
profundos mensajes
en la espuma

La brisa arrastra olores
sones
miradas
que acarician mi mirada

Esconde la arena de la orilla sus secretos

Esta noche el mar
esta tarde el mar
por la mañana el mar

jueves, 19 de julio de 2007

Medicina


No todo lo que cura, cura. Ni lo químico, ni lo biológico, ni la acción ni el relax...

Para ilustrarlo, una poesía de Cristina Peri Rossi.



MEDICINA

El médico del cuerpo
dice que camine dos kilómetros diarios
por la ciudad
No entiendo cómo puede hacerle bien a mi corazón
contemplar la hilera de autos
como hormigas por el túnel
los contenedores de basura repletos
(leche en polvo, desodorantes, televisores rotos)
colgados pidiendo
viejos pidiendo
niños pidiendo
y aquella parejita
pulcramente vestida:
"Nos hemos ido del pueblo.
Queremos comer".

La medicina no es una ciencia exacta.

Cristina Peri Rossi,
Aquella noche (1996)
en id. Poesía reunida,
Lumen, Barcelona, 2005, pág.687



sábado, 28 de abril de 2007

SIN LIBERTAD

Ya que no puedo ser libre
agrandaré mis prisiones.

Cambiaré los tristes muros
por alegres horizontes.
No pisaré ningún suelo
sino abismos de la noche.
Techos que a mí me cobijen
cielos serán los mejores.

Ya que no puedo ser libre
agrandaré mis prisiones.

Manuel Altolaguirre, Antología,
Granada, Centro Andaluz de las letras, Consejería de Cultura, 2005, págs. 55-56

jueves, 19 de abril de 2007

Refranes...

No hay Marx que por bien no venga.

Mario Benedetti, "Bagatelas",
en id., Defensa propia,
Madrid, Visor, 2005, 109

Dinero de Dios

¡Tres, cuatro, cinco, seis, siete!
Una mano de Hacedor
Supremo palpa el Billete
Con júbilo creador,
Que va a sentirse muy digno
Del Poder en cuanto el Signo
De la Posibilidad
Secierna sobre el papel
Hasta convenirse en... el
Más allá. -¡Dioses: gastad!

Jorge Guillén, Cántico,
Madrid, EL PAÍS, 2005, pág. 113

lunes, 16 de abril de 2007

Oleaje


Pulsación de lo azul:
Desnudez en activo.
Un aleteo blanco
Se vislumbra, latido
De frescor en relumbre,
Por entre arranques vivos
-Sí, gozan- a compás
De un pulso. No hay abismo.
¡Cuánto sol, sol y yo!
¡Nuestro el poder, qué brincos!
Alegrías de peces
Saltan sobre los riscos
-¡Soy, soy, soy!- de una crisis
De cima en vocerío.
Cárdenos ya, los verdes
Se atropellan. ¡Perdidos
Los aleteos, fugas
Ya planas! ¿El abismo
Tal vez? Vuelve la espuma.
Rotación de dominio.
Jorge Guillén, "Nivel del mar. Oleaje", Cántico,
Madrid, EL PAÍS, 2005, pág. 181

jueves, 12 de abril de 2007

Palabras, mundo, poesía

Como las palabras son mucho más que palabras y en la breve duración de su sentido cabe el mundo, lenguaje implicará forma y sentido, la amplitud del universo que es y representa la poesía.

Jorge Guillén, Lenguaje y poesía, 1962
(tomado de la "Introducción" de Luis González Nieto
a la edición de Cántico de EL PAÍS, año 2005, pág. 17)

jueves, 29 de marzo de 2007

56 años después...

A punto de cumplirse esos años, sin paciencia para esperar al día once del mes que viene, ni confianza para pensar que me acordaré o me será posible escribir entonces este recordatorio, cito a Blas de Otero, poeta. Escribió, entre otras muchas cosas un poema titulado A la inmensa mayoría, que terminaba así:

Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.

Blas de Otero
vía Antología Poética Multimedia.