Hojeando un libro, descubro los esfuerzos que han realizado en distintas culturas las mujeres -y algunos hombres- para prevenir el embarazo no deseado.
Por ejemplo, las indias djukas en Sudamérica se colocaban en la vagina cáscaras de naranja, cubriendo el cuello del útero, a modo de diafragma, que, por su acidez, debían ser también espermicidas. Leo acerca de complejas y variadas recetas de hierbas, algas, incluso de opio en bolas para taponar el cuello del útero, como en Sumatra. Me llaman la atención, especialmente, dos:
También en Australia se conocía la receta de Aspasia de Mileto, que consistía en levantarse, arrodillarse y estornudar para que el semen cayera fuera de la vagina.
Dra. Clasina Kraan, Preguntas de mujer,
Barcelona, Plaza & Janés, 1988, pág. 150
Esta me recuerda a una amiga mía que me contaba hace años sus intentos anticonceptivos dando saltos y más saltos de pie, al lado de la cama, mientras su pareja se estaba duchando.
Soranos, médico griego de principios de la era cristiana, aconsejaba contener la respiración para evitar el embarazo.Dra. Clasina Kraan, Preguntas de mujer,
Barcelona, Plaza & Janés, 1988, pág. 150
Éste me recuerda la
sección de falsas ideas que hay que descartar sobre la sexualidad de algún manual de educación sexual, donde se recordaba que había muchas y muchos adolescentes que aún tenían dudas sobre si se podía producir el embarazo si no había amor, si en la relación sexual no se incluían besos, etc.