Mostrando entradas con la etiqueta democracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta democracia. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de octubre de 2007

¡Quiero un día republicano, plural, democrático!

Cuando era un niño en el Día de la Hispanidad se cantaban las hazañas gloriosas de los forjadores de la patria hispana (el Cid Campeador, los Reyes Católicos, Hernán Cortés, Pizarro...). Todo esto en el entendimiento de España como reserva espiritual de occidente y fuente de la civilización en hispanoamérica...

Pasó el tiempo y la imagen se fue suavizando, pero el fondo era el mismo. El 12 de octubre, Día de la Hispanidad, recogía la idea de la España histórica y de su proyección en América y el resto del mundo, proyección que se seguía entendiendo como civilización de salvajes. Todo esto, cada vez más se fue aliñando con los medios de comunicación, la búsqueda de mercados globales...

¡Quiero un 12 de octubre republicano, democrático, basado en el reconocimiento de la diversidad de los pueblos y las personas a las que se nos pretende agrupar en este engendro global de la hispanidad! Tenemos en común tantas cosas, sí, pero también somos diferentes. Lo válido, lo interesante, no es simplemente la etiqueta general de la lengua y la presunta cultura única...

Hoy deberíamos celebrar el reconocimiento mutuo de las diferencias, de las historias escondidas y ocultadas, de las dificultades superadas por los pueblos, de su comunicación y su separación. Hoy deberíamos celebrar que no tenemos por qué estar sujetos a un proyecto único de dominación en lo universal, a un modelo único de cultura dictado desde las dinastías históricas de reyes y dictadores que fueron apropiándose se pueblos, territorios, palabras...

En ese sentido quiero un 12 de octubre republicano, porque para mí la segunda república española sigue siendo un ejemplo de un intento de liberación y modernización truncado por un golpe de Estado fascista.

En ese sentido quiero un 12 de octubre democrático, porque desgraciadamente los pueblos que se agrupan bajo la etiqueta de la hispanidad hemos sufrido golpes similares en distintos momentos de nuestra historia reciente.

En ese sentido quiero un 12 de octubre basado en la diversidad de los pueblos y las personas, que no oculte bajo las etiquetas de la hispanidad, el descubrimiento y la civilización las realidades de la invasión, la explotación de los pueblos, el robo de los recursos, la aniquilación de las culturas, el neocolonialismo transnacional, la aberración de la deuda, el estilo nefasto de globalización al que nos estamos apuntando...

Quiero un 12 de octubre que deje de ser fiesta patria para ser fiesta de la democracia, fiesta de los pueblos y personas que hemos compartido, con muy distintas fortunas, una parte importante de nuestra historia.

miércoles, 3 de octubre de 2007

El dentista antidemocrático.

Roberto Calderoli, vicepresidente del senado italiano, odontólogo, varón, 51 años...

Discursos violentos, xenófobos, homófobos, islamófobos...

Sesecionista de la Italia del norte frente a la Italia del sur...

Crispador permanente.

Unas perlas suyas:

Con un tiro delante y otro detrás, las pateras de los inmigrantes no volverían a hacerse a la mar.

Ser maricón es un pecado mortal y quien vota leyes sobre parejas de hecho acabará en el infierno.

Pongo inmediatamente a disposición del comité contra la mezqita a mí mismo y a mi cerdo, para pasearlo sobre el terreno donde la quieren construir.

(Sobre los inmigrantes extracomunitarios). Un país civilizado no puede permitir votar a unos hombres-mono que hasta hace unos años aún vivían en los árboles.

Baste esto como muestra del despropósito al que pueden llegar algunos de nuestros políticos.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Manifiesto sobre lo que es y puede llegar a ser un libro


Carlos Fuentes comenta en uno de sus libros la campaña de alfabetización que en los años 20 del siglo XX realizó "el primer ministro de Educación de los gobier­nos revolucionarios, el filósofo José Vasconcelos", y "la feroz resistencia de la oligarquía latifun­dista" a la misma:

Los hacendados no querían peones que supieran leer y escribir, sino peones sumisos, ignorantes y con­fiables. Muchos de los maestros enviados al campo por Vasconcelos fueron colgados de los árboles. Otros regre­saron mutilados.

Esta campaña, nos cuenta, iba acompañada por el impulso a la alta cultura:

Como rector de la Universidad Nacional de México, Vasconcelos mandó imprimir, en 1920, una colección de clásicos en preciosas ediciones de Homero y Virgilio, de Platón y Plotino, de Goethe y Dante, joyas bibliográficas y artísticas, ¿para un pueblo de analfabe­tos, de pobres, de marginados? Exactamente: la publica­ción de clásicos de la universidad era un acto de espe­ranza.


Para explicar el significado social de esta edición cultural, Carlos Fuentes presentó a continuación un auténtico manifiesto sobre lo que es y puede llegar a ser un libro:

Era una manera de decide a la mayoría de los mexicanos: un día, ustedes serán parte del centro, no del margen; un día, ustedes tendrán recursos para com­prar un libro; un día, ustedes podrán leer y entenderán lo que hoy entendemos todos los mexicanos.

Que un libro, aunque esté en el comercio, trasciende el comercio.

Que un libro, aunque compita en el mundo actual con la abundancia y facilidad de las tecnologías de la in­formación, es algo más que una fuente de información.

Que un libro nos enseña lo que le falta a la pura información: un libro nos enseña a extender simultáneamente el entendimiento de nuestra propia persona, el entendimiento del mundo objetivo fuera de noso­tros y el entendimiento del mundo social donde se reúnen la ciudad -la polis- y el ser humano -la persona.

El libro nos dice lo que ninguna otra forma de comunicación puede, quiere o alcanza a decir: La integra­ción completa de nuestras facultades de conocernos a nosotros mismos para realizarnos en el mundo, en nuestro yo y en los demás.

El libro nos dice que nuestra vida es un repertorio de posibilidades que transforman el deseo en experien­cia y la experiencia en destino.

El libro nos dice que existe el otro, que existen los demás, que nuestra personalidad no se agota en sí mis­ma sino que se vuelca en la obligación moral de pres­tarle atención a los demás -que nunca son lo de más.

El libro es la educación de los sentidos a través del lenguaje.

El libro es la amistad tangible, olfativa, táctil, visual, que nos abre las puertas de la casa al amor que nos hermana con el mundo, porque compartimos el verbo del mundo.

El libro es la intimidad de un país, la inalienable idea que nos hacemos de nosotros mismos, de nuestros tiempos, de nuestro pasado y de nuestro porvenir recordado, vividos todos los tiempos como deseo y me­moria verbales aquí y hoy.

Hoy más que nunca, un escritor, un libro y una bi­blioteca nombran al mundo y le dan voz al ser humano.

Hoy más que nunca, un escritor, un libro y una bi­blioteca nos dicen: Si nosotros no nombramos, nadie nos dará un nombre. Si nosotros no hablamos, el silen­cio impondrá su oscura soberanía.


Carlos Fuentes, "Lectura",
en id, En esto creo,
Barcelona, Seix Barral, 2002, págs 170 - 172



miércoles, 12 de septiembre de 2007

Preocupaciones políticas

Un auténtico manifiesto, de Carlos Fuentes.

De allí mis preocupaciones políticas para el nuevo siglo:

Me preocupa la salvaje explotación de los recursos limitados del planeta y nuestro asalto contra el aire, el agua y la tierra.

Me preocupa que seamos seis mil millones de hombres y mujeres en 2001: el salto demográfico más grande de la historia.

Me preocupa que el prejuicio y la explotación, disfrazados de orden social, le sigan negando a las mujeres -más de la mitad de la población del mundo- derechos elementales de trabajo, representación y libertad corporal.

Me preocupa que la libertad del mercado se imponga, negándola, a la libertad del trabajo.

Me preocupa que la economía global aliente el libre movimiento de las cosas y prohíba el libre movimiento de los trabajadores.

Me preocupa un orden capitalista autoritario en el que, sin enemigo comunista totalitario al frente, se le imponga al mundo un modelo único y dogmático de mercado.

Me preocupa el regreso de los peores signos del fascismo: la xenofobia, la discriminación racial, el fundamentalismo político y religioso, la persecución del trabajador migratorio.

Me preocupa que el imperio de la droga cree su propia jurisdicción impune, por encima de las jurisdicciones nacionales e internacionales.

Me preocupa el deterioro de la civilización urbana en todo el mundo, de Boston a Birmingham a Bogotá a Brazzaville a Bangkok: gente sin hogar, mendicidad, abandono de la tercera edad, pandemias incontrolables, inseguridad, criminalidad, declive de los servicios de salud y educación...

Me preocupa la reanudación de absurdas carreras armamentistas entre vecinos pobres para beneficio de vecinos ricos.

Me preocupa que por primera vez en la historia el ser humano tenga la espantosa capacidad de suicidarse matando al mismo tiempo a la naturaleza que, antes de la era nuclear, sobrevivía siempre a nuestras trágicas locuras.

Me preocupa un mundo sin testigos.

Me preocupa todo lo que atente contra la continuidad de la vida.

Todo ello es parte de la política, de la vida en comunidad, de la ciudadanía en la polis.

Carlos Fuentes, "Política",
en id, En esto creo,
Barcelona, Seix Barral, 2002, págs. 223-224

martes, 11 de septiembre de 2007

11S

Ya han pasado unos cuantos años. Todo eso tuvo consecuencias a largo plazo, y las que quedan. Y no me estoy refiriendo sólo a los atentados de aquel día. Conviene pensar. Pero no parcialmente. Conviene pensar teniendo en cuenta muchas cosas, qué argumentó cada uno y para qué, cuál era la situación de partida, qué procesos económicos, políticos, sociales estaban en el origen de todo esto, o se pusieron en marcha, o se aceleraron... El papel de las culturas, las religiones, la violencia, la economía, la globalización, tanto económica como informativa...

Todo esto no se pude reducir a la conmemoración de la muerte. Es preciso dirigirse a la construcción de las estrategias para la paz, la vida y la convivencia.

jueves, 30 de agosto de 2007

El que ya lo sabe todo

El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
Siempre he cantado para el que ha querido aprender,
porque yo aún aprendo del que me escucha,
del que me hace callar o no me escucha,
por eso digo:
el que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.

El deseo y la esperanza,
la derrota no aceptada,
la duda de todo saber,
la alegría bien ganada,
la tristeza de un tiempo enfermo
de hipocresía forzada
que queremos muy diferente,
es lo que yo canto.

El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
Un grito seguro y unos cuantos matices,
poemas de viejos poetas,
un amor todavía vivo,
mucha rabia acumulada
en la lucha necesaria
contra el colchón inmenso
que nos quieren echar encima,
es lo que yo canto.

El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
El desastre cotidiano que se arrastra años y años,
la lentitud de la recuperación
y los que caen por el camino,
los tiros mal dirigidos
y, por qué no decirlo también,
una fe, una gran fe
en determinada gente
es lo que yo canto.

El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.

Raimon, Poemas y canciones,
Barcelona, Ariel, 1976, págs. 144-147


Esto lo cantaba Raimon en catalán, allá por el año 1974. Yo creo que aún está vigente, aunque hay que aplicarlo a otras cosas, o a las mismas, pero que se presentan con otras caras, que usan otras armas y otras estrategias.

martes, 31 de julio de 2007

Proceso de paz

38 años ha durado la asignación a las fuerzas militares británicas de tareas policiales y de control de la población en el Ulster. Dicen que acaba hoy.

El IRA se desarma, los soldados británicos dejan de ser policías, muchos de ellos abandonan el Ulster.

Ahora parece verse claro un proceso de paz.

martes, 24 de julio de 2007

Manifiesto...

Estoy leyendo estos días el Diario de una abuela de verano, de Rosa Regás. Es un libro curioso y adictivo en el que se mezclan sentimientos personales, experiencias de la convivencia de la autora con sus nietos y todo tipo de reflexiones sobre la actualidad política, social, nacional, internacional... sobre cuestiones como la guerra, la explotación, la economía, las desigualdades, la violencia, las cuestiones de género, la memoria de nuestro pasado cercano...

En el capítulo 17 hay una reflexión sobre el siglo XX, que surge de una pregunta de un niño, que es difícil no suscribir, en la que se mezcla lo negativo y lo positivo, el horror y la crueldad y los avances... y que termina:

Y sin embargo el siglo XX, con sus horrores y sus incongruencias, con sus nuevos fanatismos que han venido a sustituir a los antiguos, con su indiferencia y frialdad ante el descalabro del entorno, con su dolor universal, es el siglo que me vio nacer, el siglo en el que yo más habré vivido, en él he amado y aprendido y llorado. Casi la vida entera es para mi el siglo XX. ¿Cómo podría renegar de él? Pero al mismo tiempo, ¿cómo no hacerlo?

Rosa Regás, Diario de una abuela de verano,
Barcelona, Círculo de Lectores, 2004, pág. 184

Yo deseo vivir el siglo XXI al menos tanto como el siglo XX (soy bastante más joven que Rosa Regás), por eso me llamó también la atención especialmente lo que podríamos llamar su

Manifiesto para el siglo XXI:

Para el futuro, para el siglo XXI, el siglo de la vida de mis hijos y mis nietos y de todos los que me sucederán, quisiera un mundo donde reinara la palabra y el placer. Donde el celuloide y la virtualidad fueran métodos de conocimiento y ocio y no contenidos últimos, más firmes que las ideas, más absorbentes y dominantes que las creencias. Un mundo en el que la información dejara de ser un rosario de noticias de igual valor e intensidad que se suceden raudas como las horas sin dejar más que una estela de polvo y de olvido.

Quisiera un mundo que se hubiera hartado del consumo y de la estupidez, con hombres y mujeres que cifráramos nuestra dicha en algo que no fuera el dinero, la posesión y el éxito conseguidos a cualquier precio, que supiéramos envejecer sin prótesis y con dignidad, que no encontráramos el techo de nuestro valor en la vanidad, que no fuéramos carne de cañón de manipuladores de las conciencias, que viviéramos conscientes del dolor ajeno, solidarios y generosos.

Quisiera un mundo con gentes libres, dispuestas a compartir e interesadas en la cosa pública y social, con políticos que tuvieran imaginación, voz convincente y discurso templado y perspicaz, que fueran dialogantes y comprensivos, que hablaran del bienestar y de la educación, de la sociedad laica y de la escuela pública, de la justicia y de las oportunidades de los ciudadanos sin otra ambición que enderezar los problemas de sus pueblos.

Quisiera un mundo donde se hundiera de una vez el poder de los rostros invisibles que controlan y manipulan los mercados financieros y especulativos a su antojo para establecer y apoyar nuevas alianzas políticas que les permiten seguir acumulando bienes, poder y riqueza, aún a costa de la miseria de las tres cuartas partes de la humanidad. Que fueran vanas las palabras y las amenazas de los que cryéndose portadores de verdades eternas sumen en la angustia y esclavitud las almas de los hombres.

Quisiera un mundo donde la decencia prohibiera matar y fabricar armas, donde no hubiera lugar para los hombres cuyas riquezas excesivas bastan para solucionar la vida de un continente entero. Un mundo donde la hermandad, la justicia, la libertad y la inteligencia superaran la ambición, el poder y la mentira, donde se hubiera erradicado la violencia, y no corriera la sangre ni de inocentes ni de culpables.

En fin, quisiera un mundo donde cada semana hubiera poetas que homenajear, poetas que recordar, poetas que aplaudir, poetas que amar, y pintores y escritores y políticos y campesinos y ganaderos y cineastas, y actores, inventores, funcionarios o viajeros, y que esa ola de memoria y de amor se expandiera como las galaxias de un universo sin agujeros negros que nos redimiera a todos del temor a la muerte que nos espera, inexorable, cualquier día de este siglo XXI.

Rosa Regás, Diario de una abuela de verano,
Barcelona, Círculo de Lectores, 2004, págs. 185-7

lunes, 7 de mayo de 2007

Imágenes y autoconcepto...


Nos vemos como el país atrasado, cerrado, arcaico... al menos nos hemos visto así durante mucho tiempo... Tal vez no supimos escoger nuestros iconos, tal vez por eso los escogimos...

Posiblemente el icono plástico de la revolución burguesa ilustrada no fue el de la revuelta del 2 de mayo, ni ninguna otra pintura triunfante, sino el cuadro de Goya de los fusilamientos del 3 de mayo: la represalia de las fuerzas invasoras frente a la rebelión.

Y ¿qué decir de la ilustración en sí misma? El tenebrismo de la serie negra, el sarcasmo y la crítica feroz de los caprichos ante una realidad que se resiste, ante un antiguo régimen que aún persiste, ante una terrible España... todo ello resumido en la divisa de uno de los caprichos más relevantes: el sueño de la razón produce mounstros.

¿Cómo vemos a la ilustración francesa y a su revolución burguesa? Como un símbolo del triunfo, como la fuente de la modernidad, como el fin del Antiguo Régimen, simbolizado en la caída de su monarquía y en el establecimiento de su república.

Y ¿qué decir de su icono? Mucho más positivo y triunfante: la libertad guiando al pueblo, de Delacroix.


Aunque, claro, todo eso fue hace mucho tiempo.

¿Qué tenemos ahora? Un país que ha avanzado en muchos aspectos, alcanzando y mejorando a sus vecinos (por ejemplo, en las coberturas de la sanidad pública). Con defectos similares a los de otros países de su entorno, pero donde se puede vivir bastante mejor que en muchos otros.

¿Problemas? Todos los propios y algunos ajenos. La influencia de los líderes mundiales, con los que a veces tomamos unas tapas, nos ha metido en más de un lío y está comprometiendo la posibilidad de aperturas mayores (rigidez con los inmigrantes, compromisos en política internacional) ...

Somos ya primer mundo, o país desarrollado. Participamos en transnacionales que invaden la economía de otros países menos agraciados, nos las aviamos para generar erosión y desiertos, esquilmar recursos, invadir de ladrillo y carreteras los espacios naturales; cerramos la puerta a los desfavorecidos, nos protegemos, los tememos... Generamos cultura del subsidio, corrupción política y escándalos en similar medida que otros países como el nuestro. Seguimos matando mujeres a lo largo del año, maltratándolas... abusando de ellas y de menores... aunque, claro, esto no nos gusta comentarlo.

Esto no es la serie completa de virtudes y defectos, ni siquiera está matizada y bien explicada... sólo andaba jugando con la comparación del 3 de mayo de Goya y de la libertad de Delacroix y ya veis...

martes, 27 de marzo de 2007

De escándalos, inquisiciones y protestas...

Llegó un artista, hizo unas fotos, surgió el escándalo... Estos líos, no nos equivoquemos, ya son antiguos y tienden a permanecer a pesar de modernizaciones y secularizaciones...

Hay quien propone luchar contra el escándalo fácil y la actitud inquisitorial.

Es fácil. Un poco de crítica y tolerancia...

¡Ah! Y, ¿por qué no?, hacer público nuestro rechazo a manejos en contra de la libertad de expresión, de conciencia... Por medio de nuestras palabras, nuestra presencia en la web y, también, apoyando con una firma la libertad.

martes, 13 de marzo de 2007

Una tarea que aún tenemos que realizar.

En la actualidad tenemos los recursos técnicos y materiales para satisfacer las necesidades animales del hombre. No hemos desarrollado los recursos culturales y morales -o las formas democráticas de organización social- capaces de hacer posible el uso humano y racional de nuestra riqueza material y nuestro poder. Resulta concebible la implantación de los ideales liberales clásicos tal como han sido desarrollados y expresados en su forma libertaria socialista. Pero eso sólo podrá hacerlo un movimiento revolucionario popular, arraigado en amplias capas de la población y decidido a eliminar todas las instituciones represivas y autoritarias, estatales y privadas. Crear ese muvimiento es un reto al que nos enfrentamos y del que debemos salir triunfantes si queremos escapar de la barbarie contemporánea.

Noam Chomsky, El gobierno en el futuro,
Barcelona, Anagrama, 2005, pág. 69

viernes, 23 de febrero de 2007

No olvidar para no repetir, especialmente cosas como...

Hoy es el 26 aniversario de un intento de golpe de estado contra el sistema democrático en España... Entraron en el Congreso de los Diputados, a punta de pistola, 150 guardias civiles e interrumpieron la sesión a tiros. Es difícil no recordar ese sonido seco de los disparos y el grito del lider del destacamento golpista:

- ¡se sienten, coño!

Hay muchos documentos y recopilaciones sobre este golpe de estado fallido, algunos libros, vídeos, pero los más jóvenes no saben en general qué pasó, ni siquiera si pasó algo en este día en el año 1981...

Junto a esto, hay aún dudas, informaciones cruzadas, intoxicaciones desde grupos afines...

No debemos olvidar, para que no se repita, para que nadie se atreva a intentar, de nuevo, chantajear a la democracia con la amenaza de la posible reacción de cualquier grupo de poder o institución...

viernes, 9 de febrero de 2007

Poderes transnacionales centralizados política y militarmente...

Se reunen en Sevilla un montón de altos cargos... la ciudad está llena de policías, caravanas ruidosas de coches con luces centelleantes, cortejos, atascos...

El poder, aquí y allá, muestra sus manifestaciones,

las personas, allá y aquí, se manifiestan contra las pompas del poder...

Todavía andamos con la misma lucha (OTAN NO, BASES FUERA...) que se ha multiplicado en muchas otras (NO A LA GUERRA, CONTRA LA INTERVENCIÓN EN IRAK -¿O ERA EN IRÁN? ¿TAL VEZ AFGANISTÁN?-, DESMONTAJE DE GUANTÁNAMO -Y DE LAS CÁRCELES SECRETAS-...).

Sensación de ya-visto. Terrible sensación de teatro del poder y dominio de los espacios urbanos...

lunes, 5 de febrero de 2007

Lo importante y lo único

... el narrador pensó que alguien muy querido había dicho que el primer deber de un revolucionario era hacer la revolución, frase que andaba engolando muchos pescuezos en tierras calientes y templadas, pero a nadie se le ocurría reparar en esa mención casi marginal de "primer deber", un deber al que seguían otros puesto que ése era el primero. Y esos otros no habían sido enumerados porque no hacía falta, porque al decir esa frase el Che había mostrado una vez más su humildad maravillosa, había dicho "el primer deber" mientras tantos otros hubieran dicho "el único deber", y en ese pequeño cambio de nada, una palabrita por otra, estaba el gran matete, la diferencia capital no solamente en las conductas del presente sino en el destinoaún tan lejano de cualquier revolución hecha o por hacer.

Julio Cortázar, Fantomas contra los vampiros multinacionales,
Barcelona, Destino, 2002, pág. 25-26

jueves, 1 de febrero de 2007

Filosofía y ciudadanía

Si la filosofía tiene unos orígenes griegos, en la medida en que se está dispuesto a decirlo así, es porque la ciudad, a diferencia de los imperios o de los estados, inventa el agon como norma de una sociedad de "amigos", la comunidad de los hombres libres en tanto que rivales (ciudadanos).

Deleuze-Guatari, ¿Qué es filosofía?
Barcelona, Anagrama, 1993 (6ª ed. 2001), pág. 15

jueves, 25 de enero de 2007

Una noticia única...

El presidente de Nicaragua ha ordenado mediante un decreto presidencial la reducción a la mitad de los salarios de los altos funcionarios del Ejecutivo -incluido el suyo propio- para ahorrar una cantidad significativa al mes, la cual se destinará a cubrir demandas de la juventud. Junto a esta medida ha prohibido los fatídicos "gastos de representación", verdaderos pagos en especie -a veces muy difíciles de controlar-.

Gusta leer esto.

lunes, 22 de enero de 2007

hoì pleîstoi kakoí - Bías de Priene

Los más son malos, decía Bías. O, como prefiere García Gual, los muchísimos son malos.
Otros tradujeron la mayoría es mala, creando una ambigüedad entre si lo que se decía es que en masa somos peores (improbable pensamiento en la época de Bías) o que la mayor parte de las personas somos malos (es decir, perezosos, mezquinos, necios, faltos de areté, de excelencia...)

Bías es uno de los famosos siete sabios de la grecia arcaica. Una de las figuras iniciales indiscutibles de la cultura griega, cultura que ha marcado en muchos sentidos nuestra civilización... Este aforismo suyo nos muestra un pensamiento en el que la aristocracia, la dignidad de la élite, de los mejores, sobrevive a cualquier evolución hacia la democracia...

¿Quién habla? El sabio. Una persona única, especial por su areté. Uno de los mejores (aristoi).

¿Qué dice? Cuidado con los otros, los malos (kakoí).

¿De quién habla? De todos... o de casi todos. De la mayoría.

Lo que hacía único al sabio, sin embargo, era el reconocimiento de los demás. La mayoría, los muchísimos, difundía la fama de la excelencia de Bías como juez y como sabio.

Hoy día, en cambio, la mayoría no es unánime. El aforismo de Bías se ha convertido en una acusación mutua en un corral de comedia, sin la garantía del prestigio del que lo emite ni el apoyo de la mayoría que lo acepte. Cuando hoy decimos que la mayoría es mala, ¿no sufrimos acaso más que una rabieta en la que publicitamos nuestra pretendida excelencia con un pataleo erudito?

jueves, 18 de enero de 2007

Los locales de los colegios electorales y la religión...

Es curioso (por no usar expresiones más combativas) que en un estado aconfesional se tenga que ir a votar a lugares presididos por símbolos religiosos o asociados a una confesión religiosa concreta (podéis suponeros cuál es).

Está claro que estos locales están asociados a la idea de la religión en cuestión y que esta asociación puede ser molesta para las personas que profesen otras religiones o que no sean adeptas de ninguna. Si además lo que se vota puede ser influido por la postura oficial de la jerarquía de la iglesia que controla o intenta controlar esa religión, podemos incluso sospechar el efecto que sobre los votantes creyentes pueda tener que su acto de voto sea supervisado por los símbolos y los entornos que se le han inducido a respetar desde la infancia.


Parece ser que la Junta Electoral Central mantiene una actitud tibia frente al uso de locales religiosos, con toda su simbología concurrente, como colegios electorales. Esto hace que algunas personas hayan remitido instancias solicitando que se pronuncie sobre sus criterios para asegurar la neutralidad ideológica de los locales electorales. (Ha llegado a mi correo una copia de una de estas instancias, no voy a publicar el nombre de la persona que la firma, porque no se sí desea este tipo de publicidad, pero sí voy a recoger alguna sus demandas y afirmar mi apoyo a las mismas).

1. La Declaración de la O.N.U. contra la discriminación fundadas en la religión o la convicciones -ratificada por España- dice en su Art. 4.1:

Todos los Estados adoptarán medidas eficaces para prevenir y eliminar toda discriminación por motivos de religión o convicciones en el reconocimiento, el ejercicio y el goce de los derechos humanos y de las libertades fundamentales en todas las esferas de la vida civil, económica, política, social y cultural.

2. El Art. 9.2 de la Constitución española establece:

Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

Por esto es preciso que:

1. Se hagan públicos y de fácil acceso a la población los criterios concretos que la Junta Electoral Central ha de seguir o tiene establecidos para asegurar que los locales elegibles para hacer el papel de colegios electorales son neutrales desde el punto de vista ideológico, en cumplimiento del artículo citado de la constitución española.

2. Se declaren legalmente inelegibles para hacer el papel de colegios electorales los locales pertenecientes a templos, colegios, asociaciones, comunidades, etc. cuya labor y simbología correspondiente sea principal o secundariamente, la promoción de una opción religiosa concreta.