sábado, 3 de junio de 2006

épiméleia heautou(1)

Cuida de tí mismo. El gran precepto antiguo que se desarrolla de tantos modos, en tantos formatos, con tantos fines...

El cuidado de uno mismo, la épiméleia heautou, dice Foucault que es un modo de enfrentarse al mundo, a los otros, a uno mismo, una actitud, pero también una forma de mirar que vigila lo que uno mismo piensa y lo que acontece en su interior... Además es una forma de actuar y un marco de reflexión. (cf. M. Foucault, Hermenéutica del sujeto, la Piqueta, 1994)

Ha pasado mucho y muchas concepciones han afectado a este concepto. Si el orgulloso gobernante de la antigüedad griega asumía el cuidado de sí como un privilegio y una obligación, en orden a la excelencia, el cristiano medieval asoció el cuidado de sí a la renuncia y a la negación del yo... heredamos una extraña mezcla en la que la melancolía y el pecado acusaban de egoísmo al que de sí se cuidaba, hasta el punto que llegó a ser innovadora, e incluso revolucionaria, la defensa del amor propio.

Hoy día parece que se ha recuperado esta noción en la práctica cotidiana de occidente, que se ha comercializado y se está dosificando en pequeñas píldoras de autoayuda, terapia, dietética y fitness. Pero, ¿hablamos de lo mismo? Parece que no...