martes, 5 de diciembre de 2006

Un recuerdo, un poema más allá de la muerte, afirmando la vida...

Se trata de un poema de un poeta griego de la resistencia, escrito en los años 70 u 80, cuando el poeta tenía ya 70 años. Lo escuché en1983 en Radio 3, y creo que se llamaba Poema del hombre que viajaba hacia la otra orilla de la vida.

Años después creo que encontré en Internet la referencia del nombre del poeta -y la perdí poco después-. He vuelto a buscarla y no la he encontrado.

Copio aquí el poema, tal como lo copié entonces, apresuradamente, mientras el locutor leía...

Tenía su mano escondida
en el bolsillo de su pantalón
y apretaba ya la moneda de cobre.
No le gustaba ese paseo hacia la muerte.
Era pleno invierno, con nieve en las montañas,
por dos días habían prohibido la salida de los barcos,
los olivos hacían la señal de la cruz,
cuando, de pronto,
por la orilla del mar, y sola,
con el viento ceñido a los vestidos,
pasaba una mujer,
una mujer con todos sus vestidos
apretados al cuerpo.
Y él, con la mano en el bolsillo,
soltó la moneda de cobre,
apretó su falo,
y gritó:
¡eh! -gritó-
¡eh, vida puta, solitaria, impúdica!
¡qué bien huele a sal, a laurel, a ajo,
a esperma y sexo,
el viejo burdel del mundo!