miércoles, 13 de diciembre de 2006

De las transiciones...

En Guerra a la penumbra he encontrado un buen punto de vista de análisis de las transiciones de las dictaduras a las democracias: Lo que dejó Pinochet (para los argentinos). Se trata de una breve reflexión sobre el hecho de que muchos argentinos admiran la democracia chilena y una invitación a verla precisamente como un ejemplo a evitar. ¿Por qué? Para contestar a esta cuestión nos remite a un artículo de Sandra Russo en Página/12, el mal ejemplo de Chile, en el que se dicen cosas como:

Esa primera democracia de la Concertación triunfante levantó sus cimientos haciéndose lugar entre los huesos de los muertos y desaparecidos, astillándolos con la humillación de un pueblo que sin embargo no pudo hacer esta lectura decepcionante porque la democracia chilena llegó así, como un trato que se celebra con una de las partes apuntando a la otra parte a la cabeza.

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La democracia chilena, en comparación con la argentina, fue desde su nacimiento más frágil, más burda y más injusta. Nació con una mano de un monstruo meciendo su cuna. Que el monstruo se muera es la ley de la vida, y no tiene nada que ver con la Justicia. Chile sigue sin haber hecho su exorcismo.