domingo, 17 de diciembre de 2006

El amor es una máquina...

Bicho era la revista que hicimos en el Aula de Cultura de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de Sevilla los cursos 1.980-81 y 1.981-82. Hubo muchas reuniones, discusiones, historias extrañas, recuerdos de todas las revistas y grupos en los que habíamos participado antes en cada uno de nuestros pueblos y ciudades... Hubo errores de montaje y una impresión generosa, aunque deficiente, en una imprenta de un anarquista, ¿o fue la de la misma CNT? Del primero de esos números es este texto -firmado con seudónimo:

EL AMOR ES UNA MAQUINA.

Hoy no tengo que decir gran cosa en cuanto a la vida. Ni siquiera voy a hablar de aburrimiento. ¿De soledad?, no, lo hago a menudo. Hoy quizás cuente cómo se escurre la pena entre los labios, o cómo puede uno librarse de ella. Lo primero es levantar los ojos, pintar una sonrisa, como un trampolín,como un viento; sacar el perro a la calle, buscar una locomotora; reírse de uno mismo un rato, sólo un rato, perder un bolsillo y encontrarlo en la cartera. Una vez que esto no se ha hecho, porque es imprescindible estar desnudo y no se llevan pantalones, se busca por las calles, los institutos, los tranvías, los trenes, los colegios, los servicios públicos y los privados, autobuses, taxis, coches de alquiler, rollos de papel higiénico, paquetes de algodón, botellas de vino y cocaína, libros de texto y otros, en Francia en la vendimia, en Sanlúcar, aquí, en el mar, o en cualquier otro sitio, y se llega a la conclusión de que no se encuentra. Entonces, cómo puede doler el fracaso, se ha de reconocer la verdad: EL AMOR ES UNA MAQUINA DE ESCRIBIR QUE TODOS LOS DIAS ESCRIBE MIS POEMAS.
Pero no, nadie sabe qué significan esas cuatro letras, y es blasfemo, amoral, obsceno, incoherente, inconsecuente, absurdo, peligroso, pequeñoburgués, híbrido mecánico, cibernético y algo más, el que, casi en un descuido, deja caer una definición: ellos lo dicen. Me retracto: el amor no puede ser eso, porque entonces dependería de la cinta de tela y tinta, o de la fábrica de cintas, que sería una fábrica de amor en cartuchitos. ¡¡¡Amor en cartuchos!!!, cuando todo el mundo sabe que el amor se vende en garrafas, como el vino de los pueblos, y en cajas de cartón con la inscripción: For use only outside USA.

Vladstadt, Cádiz 1.980