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Profesor Portillo
23:25
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Pensamientos itinerantes, de aquí y de allá.
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Profesor Portillo
12:15
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El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
Siempre he cantado para el que ha querido aprender,
porque yo aún aprendo del que me escucha,
del que me hace callar o no me escucha,
por eso digo:
el que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
El deseo y la esperanza,
la derrota no aceptada,
la duda de todo saber,
la alegría bien ganada,
la tristeza de un tiempo enfermo
de hipocresía forzada
que queremos muy diferente,
es lo que yo canto.
El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
Un grito seguro y unos cuantos matices,
poemas de viejos poetas,
un amor todavía vivo,
mucha rabia acumulada
en la lucha necesaria
contra el colchón inmenso
que nos quieren echar encima,
es lo que yo canto.
El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
El desastre cotidiano que se arrastra años y años,
la lentitud de la recuperación
y los que caen por el camino,
los tiros mal dirigidos
y, por qué no decirlo también,
una fe, una gran fe
en determinada gente
es lo que yo canto.
El que ya lo sabe todo que no venga a escucharme,
que no venga a escucharme.
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Profesor Portillo
19:16
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Señales de ruta: canciones, democracia, educación, felicidad, libertad, poesía, política
Recuperé la lectura, con placer y entrega, dejándome atrapar por los libros, las historias, los personajes, las descripciones...
Ya hablé aquí hace poco del Diario de una abuela de verano, de Rosa Regás, y no quiero dejar de hablar de otras de mis lecturas de este verano.
No voy a hablar de poesía, que no ha sido la protagonista principal. Leí algunos poemas de distintos autores y autoras, pero no me he dedicado a leer libros de poesía completos ni a detenerme en ninguno demasiado tiempo.
No puedo olvidar, por supuesto, la Guía del trotamundos de Turquía. El viaje a Estambul fue una maravilla y las orientaciones de la guía fueron de mucha utilidad. La verdad es que todo fue bastante rápido y no compramos la guía hasta que nos confirmaron los billetes, así que la mayor parte la leímos en el avión y en el hotel, planeando qué hacer las horas o los días siguientes.
Pero la protagonista de mi lectura este verano ha sido la narración.
Me gustó mucho Las dos muertes de Sócrates, de Ignacio García Valiño. Ingeniosa, documentada, bien construida... Recrea la ciudad y el momento, el ambiente cultural... y construye una hermosa trama salpicada de historia y de ideas.
Me fascinó, dura y desgarradora, Ojos azules, de Toni Morrison, autora que obtuvo el Nobel de literatura en 1993. Una historia de mujeres negras, de miseria, de rebeldía.
Leí casi de un tirón Akenathon, de Naguib Mahfuz, otro premio Nobel al que merece la pena leer, al menos en esta novela. Cuenta la historia del faraón hereje, una historia que ha fascinado a muchos escritores y cineastas. La cuenta con sensibilidad y muy buen oficio.
Leí con cierto deleite malsano la narración de las intrigas políticas para conseguir el sillón presidencial de México que Carlos Fuentes ubica cronológicamente en un futuro cercano en La silla del águila. Me pareció buena, crítica y un retrato de las trastiendas más sucias del pragmatismo político.
También fue un deleite la lectura de Vita brevis, de Jostein Gaarder, en la que Agustín de Hipona recibe un rapapolvo epistolar a manos de Floria, la madre de su hijo, la mujer con la que convivió durante años y a la que abandonó para casarse, lo cual no llegó a hacer...
Me impresionó especialmente Hierba mora, de Teresa Moure. Aparece Descartes, pero el protagonismo es el de las mujeres: Cristina de Suecia, la reina que decidió que él le hablara de filosofía en las madrugadas nórdicas; Hélène Jans, la madre de su hija, defensora del cuerpo y la pasión; e Inés Andrade, una mujer que escribe una tesis sobre Descartes, y su familia de mujeres... El tono es fantástico y la escritura es cautivadora. Lleno de ideas que atrapan y de descripciones y narraciones que provocan tanto sensaciones como pensamientos.
Acabo de leer La noche de los calígrafos, de Yasmine Ghata. Una historia dura y diversa ambientada en Turquía tras la revolución laica de Atatürk. Creencias, arte, relaciones personales, familiares...
Ahora estoy leyendo algunos artículos de En esto creo, de Carlos Fuentes. Otro tono, entre la memoria y la confesión ideológica. Buen libro para el diálogo, para el matiz, el acuerdo y el desacuerdo...
Pronto iré más allá, a otro libro, a otro mundo...
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Profesor Portillo
00:47
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A veces, en los lugares más insospechados, se encuentran palabras interesantes.
Acabo de leer esta palabra en un libro, busco su significado, alguna referencia...
Parece una palabra muy adecuada para estos días en el mundo... Creo que se usará mucho y que pronto nos pedirán que eduquemos en resiliencia, que trabajemos desde el aula para aumentar la personalidad resiliente del alumnado...
Cuando niño era una fiesta tu llegada. Jugabas conmigo, con todos. Con la mayor paciencia y alegría. Te recuerdo corriendo y saltando, haciendo de caballo para los más pequeños. Te recuerdo en el patio de abuelo, en la playa en invierno, en la sierra, en las salinas... Luego llegaba el momento de marcharse. Tenías que irte, como nos íbamos los primos, cada uno con su familia más cercana, todos, seguro, deseando que en el próximo encuentro también hubieras venido.
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Profesor Portillo
14:01
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No puede ser venturoso
quien no cree serlo.
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Profesor Portillo
09:14
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En aquel tiempo, dice una antigua leyenda china, un discípulo preguntó al Maestro: ¿Cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?.
El Maestro le respondió: es muy pequeña, sin embargo tiene grandes consecuencias.
Ven, te mostraré el infierno. Entraron en una habitación donde un grupo de personas estaba sentado alrededor de un gran recipiente con arroz, todos estaban hambrientos y desesperados, cada uno tenía una cuchara tomada fijamente desde su extremo, que llegaba hasta la olla. Pero cada cuchara tenía un mango tan largo que no podían llevársela a la boca. La desesperación y el sufrimiento eran terribles.
Ven, dijo el Maestro después de un rato, ahora te mostraré el cielo.
Entraron en otra habitación, idéntica a la primera; con la olla de arroz, el grupo de gente, las mismas cucharas largas pero, allí, todos estaban felices y alimentados.
No comprendo dijo el discípulo ¿Por qué están tan felices aquí, mientras son desgraciados en la otra habitación si todo es lo mismo?
El Maestro sonrió. Ah... ¿no te has dado cuenta? Como las cucharas tienen los mangos largos, no permitiéndoles llevar la comida a su propia boca, aquí han aprendido a alimentarse unos a otros.
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Profesor Portillo
16:54
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Señales de ruta: felicidad, solidaridad
En el camino nos encontramos...
¡No soy de la familia de ningún presidente ni expresidente Portillo! ⊗ Visitas