lunes, 18 de diciembre de 2006

TRES POEMAS. JUNIO, 1.988

1/

Tiempo atrás supe
entre mis ojos que había,
la certeza tuve
cada mañana
de andar despierto y,
en el aire, encontrar
con que llenar los pulmones.

Supe también, y era hermoso,
qué significaba cada brillo
y el color de hoja de otoño de tu piel,
y en que grito perdíamos el sentido
de andar descalzos.

Aquello acabó,
hoy sólo fotos, recuerdos,
alguna carta en mi baúl,
alguna sonrisa, un olor,
trabajo atrasado y vida, mucha,
por hacer.

De tí hoy me faltan
hasta los desencuentros,
de mí, tan solo, la fuerza
de volver a inventarte,
o de inventar sin nadie esas mañanas,
ese brillo en los ojos
y ese aire tan lleno
con el que no me asfixio.


2/

BARBECHO

Duele mucho este tiempo de cultivo,
la tierra ansía el trigo, y sólo
el trébol moribundo y la fugáz caléndula
se dignan visitar
los terrones revueltos.
No obstante de aquí
han de salir el aire,
el agua y el abono
que enriquezcan el suelo
para un futuro fértil.

3/

I
Te olvidaste los ojos en mi memoria,
¡ay!, sólo los ojos,
¿por qué no una cita,
un teléfono,o, mejor aún,
el olor de tu piel en mis manos?

II
En mi sueño sabías sonreir como poca gente. Pero esa no era mi casa, ¿o sí?, y no estuve dormido lo suficiente para quedarnos a solas. Luego, un café solo, bajar una lavadora vieja a la calle, y ponerme a trabajar, que ya es hora.

III
Si tuvieras un nombre hoy,
esta tarde tan solo,
un nombre con el que llenar tantas sonrisas que te sueño,
un nombre con el que cerrar esa nube,
esa imagen,
un nombre no más con el que llamarte,
con el que echarte de menos,
con el que escribirte estas líneas
entonces un poco,
sólo un poco,
menos
vacías.

IV
Todas estas horas desperdiciadas
en tanto echar de menos a la nada.