lunes, 18 de diciembre de 2006

YARO. 1.983

Cuando comencé a recopilar los supervivientes de la quema, apareció en mi recuerdo la existencia de este poema, inspirado por “El señor de los anillos” de Tolkien (mucho antes de que se hicieran las películas), en un papel que andaba perdido por algún lado. Como veis, lo encontré:

La noche oscura donde los astros callan,
el viento del norte, frío de los hielos,
el agua de las lluvias torrenciales,
no bastarán para empapar mi capa,
no bastarán para cegar mi corazón.

Porque recuerdo donde la montaña y el mar,
donde los árboles y el río,
donde el viejo sol y la dulce luna,
pueden confortar al menor de los amigos.

Yaro.