jueves, 14 de diciembre de 2006

La mejor crítica...

Hace un momento he leído, de nuevo, a La caminante. Un hermoso texto: Tanto tonto. Una de cal y otra de arena, pero ambas directas al entendimiento.

Comienza hablando de lo excepcional del arte, de la confianza que exige tener en el receptor, en el presunto destinatario... en el público:

El escritor que se dirija a su lector como a una persona inteligente, parecerá inteligente.
Ese es uno de los secretos de la poesía, confiar en la capacidad del lector para culminar un verso...

Pero, momento terrible, da un giro inesperado, y vuelve su vista, sin transición, hacia esta civilización:

Sin el menosprecio, esta civilización no sería lo que es.
Esta civilización es un catálogo de coartadas para un ego inútil que no aspira a nada.

Y hacia sus habitantes:

... un ego inútil que no aspira a nada. Eres hombre, eres joven, eres rico, eres… Eres cosas que no has hecho.