domingo, 4 de febrero de 2007

Ayaan Hirsi Ali

Ayaan Hirsi AliDifícil no admirar, al conocerla de lejos, a esta mujer valiente. Denuncia a su propia cultura de origen, el Islam, de la que se declara disidente. Se escapa de un matrimonio concertado y se convierte, desde su nueva patria, Holanda, en una figura de referencia de la denuncia del maltrato cultural a la mujer por el Islam, de las características más terribles de la cultura y religión islámicas en cuanto a la guerra y la violencia... La han llegado a llamar una joya contra el fanatismo.
No ha sido gratis. Vive amenazada de muerte, bajo protección policial. El director de un corto que escribió sobre la mujer en el Islam fue asesinado por un integrista...
Ha escrito sobre muchas de estas cosas. En España se han publicado dos libros suyos: Yo acuso: defensa de la emancipación de las mujeres musulmanas y Mi vida, mi libertad.

Abandonó la izquierda (el laborismo holandés) y se hizo liberal. Jean-Michel Demetz comenta que su héroe tiene por nombre Spinoza, otro excluido, él hace tres siglos de la comunidad judía de Amsterdam, "por sus posiciones racionalistas y su defensa del liberalismo".
¿Por qué esta persona combativa y decidida abandonó la izquierda política holandesa y pasó al liberalismo? Plantearse esta cuestión es importante: la defensa del laborismo holandés de una posición multiculturalista frente a la inmigración le llevó, por su defensa de la mujer ante la cultura islámica, a derivar hacia el liberalismo de derechas o conservador. En Libertad Digital plantean que ella misma explicaba este giro por la atención del socialismo a los colectivos y del liberalismo a los individuos...
No cabe duda de que la cuestión de la prioridad de los derechos humanos de cada persona sobre las pautas culturales de su grupo es un cuestión controvertida en el ámbito político. Por distintos motivos, las izquierdas y las derechas europeas se han mostrado tibias al respecto. El tránsito político de Ayaan debería servir para que en las izquierdas se aprenda a condicionar el respeto a la diversidad de los pueblos al respeto a los valores básicos acordados en la carta de los Derechos Humanos. Si no, el liberalismo hará virtud de su individualismo y asegurará que es la única defensa contra la barbarie.

2 comentarios:

Profesor Portillo dijo...

Sin prejuzgarla, porque no la conozco lo suficiente, recojo aquí lo que de ella me fascina: su lucha, su laicismo, su defensa de la mujer frente a una cultura que la oprime, la amenaza, la viola...

Pero, insisto, una pregunta me viene, ineludible: ¿qué pasa en Europa para que dé miedo afirmar que hay derechos de las personas que no se pueden subordinar a las identidades culturales de los grupos, a los preceptos y exigencias de las iglesias o las "ummas"? Es más, ¿qué pasa en las izquierdas para que se confunda el respeto a los derechos de los pueblos con la tolerancia de las violaciones de los derechos e, incluso, de la integridad física de las mujeres?

¿Vamos a ser ciegos y sordos argumentando inconveniencia política, razones de estado, o algo así? ¿Vamos a regalar al neoliberalismo la oportunidad de erigirse como único auténtico paladín de la libertad y los derechos de las personas? ¡Tendría poca gracia que la ideología que defiende la "mano negra" del mercado como garantía de la justicia y la desigualdad como criterio se presente como espejismo de libertad y garantías de buena vida!

Tal vez Ayaan haya decepcionado a muchos al "pasarse" a la derecha. Pero deberíamos pensar por qué lo hizo y sacar consecuencias.

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