viernes, 17 de noviembre de 2006

Sobre masculinidades e igualdad

Aprovecho el cartel de la manifestación para recordar "el tema".

Se trata de los hombres, de nosotros, del modelo social de hombre, de aquello para lo que somos educados y socializados, de aquello que si no somos (o fingimos ser) se nos reclama por medio de los mecanismos habituales de presión social (coacción, etiquetado, exclusión...).

Si no variamos el modelo de hombre asociado en exclusiva a lo público, el poder, el dominio, la responsabilidad única del sustento... desligado de lo afectivo, del cuidado... ¿lograremos algún avance en la lucha por la igualdad?, ¿lograremos algún avance significativo en la lucha contra la violencia de género?

Lo dije hace unos días, hablando de la manifestación de hombres contra la violencia machista:

El silencio nos hace cómplices... y a veces no sólo el silencio, también los comentarios, el consentimiento social a las conductas agresivas, etc. [...]

Debemos mostrar que esto no es una guerra de los sexos, que no son las mujeres contra los hombres, que
la violencia no debe ser privilegio de nadie, debe desaparecer.

Debemos
mostrar nuestro desacuerdo, como hombres, con el modelo de hombre que se deriva de la violencia machista y de su consentimiento tácito por parte de la sociedad...

Y, claro, para eso debemos comprender cómo funciona ese modelo, como lo adquirimos y lo trasmitimos. Sólo así podremos evitar su trasmisión a la siguiente generación.

Esto es urgente e importante, porque este modelo de hombre tiene malas consecuencias, no sólo para la violencia, sino también para la igualdad:

Si queremos que las mujeres disfruten de una plena libertad e igualdad de derechos no podemos convertirnos en lastres, en obstáculos, ejerciendo un modelo de masculinidad asociado a un modelo de mujer sumisa, dependiente, ocupada en todo aquelo que para el hombre se considera secundario...

Si queremos disfrutar de plena libertad e igualdad de derechos no podemos asumir un modelo que nos encasilla en la violencia, la competitividad, la negación de los afectos... que nos impide una comunicación plena con nuestros semejantes, que merma nuestro desarrollo personal...