lunes, 20 de noviembre de 2006

En defensa de la democracia

Gabriel Tortella, catedrático de Historia Económica en la Universidad de Alcalá, publica hoy en EL PAÍS un artículo de opinión en el cual pone en cuestión la democracia. Acumula datos históricos y citas para decirnos cuatro cosas:

- que la democracia se ha aplicado en un espacio de tiempo muy corto de la historia,

- que ha producido muchos fallos en su breve aplicación,

- que la esos fallos son en gran medida consecuencia de la inconsecuencia de los electores y

- que necesitamos menos democracia.

La fórmula adecuada no sería fortalecer la democracia, a causa de la volubilidad del electorado, sino "buscar modos de fortalecer las instituciones ante los embates de la opinión y el oportunismo de los políticos".

Mis dudas, mi indignación:

- Los defectos principales de "nuestra" democracia ¿no eran la falta de información y participación?

- ¿Cómo puede ser consecuente un electorado al que se desinforma y al que se dificulta adquirir una formación política crítica?

- ¿Cómo puede este electorado superar los intentos de manipulación, superar "su volubilidad", sin haber recibido la formación política adecuada? (Crítica y no doctrinaria).

- ¿Quién se hará cargo de esas instituciones fuertes e invulnerables a la volubilidad de los electores y la manipulación de los políticos? ¿Quién será nuestro salvador que, más allá de la democracia, asegurará nuestro bienestar y que las cosas se hagan como tienen que hacerse, y no como nuestra volubilidad quiera?

Por eso, oculto tras la historia, los datos, las citas, sólo veo en ese artículo una postura antidemocrática. Veo demagogia, un intento de manipular la opinión pública desde la tribuna del experto, del sabio oficial...

Por eso, sólo veo el peor de los sarcasmos, excusa de mal pagador, cuando acaba el artículo diciendo, como aclarando, casi disculpándose: "No es añoranza del autoritarismo: es rechazo a la demagogia".