viernes, 22 de septiembre de 2006

Ratzinger en Ratisbona: un comienzo de género...

Me ha extrañado que, entre tanto revuelo provocado por el discurso de Ratzinger en Ratisbona, no haya escuchado nada sobre el principio del mismo. Iba a escribir ahora un post sobre el lío de las religiones y la violencia, pero he comenzado a releer el discurso y me ha llamado la atención el saludo inicial:

¡Ilustres señores, gentiles señoras!

¿Por qué esa diferencia? Es curioso el reparto de papeles que hace el señor Ratzinger cuando se dirige a representantes alemanes del mundo de la ciencia... Ellos, ilustres científicos, ellas, gentiles científicas...

Ilustre, como dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es un título de dignidad que también puede indicar celebridad, reconocimiento. Gentil, aparte de su significado religioso, significa gracioso, brioso, galán... Brioso es más aplicable a la raza equina, galán a los hombres... parece que las mujeres que representan a la ciencia en alemania son graciosas para Ratzinger (o para la persona que tradujo el discurso al español).

No deja de resultarme algo más que curioso, que el sentido del saludo de Ratzinger, diccionario en mano, pudiera ser éste:

¡Dignos y célebres señores, graciosas señoras!