jueves, 19 de abril de 2007

Déjà vu...

Una terrible sensación de déjà vu me invade cuando leo en la prensa que "la Bahía se vuelca con los trabajadores de Delphi" (20 minutos. Sevilla. 19-4-07). El apoyo masivo de catorce municipios de la provincia de Cádiz (por cierto, no todos son de la Bahía, los periodistas deberían repasar la geografía) a los trabajadores de esta empresa -que amenaza con cerrar y dejar en el paro a 1.550 personas -, recuerda a la gran manifestación que hubo en Cádiz allá por 1977, cuando la reconversión industrial amenazaba con la desaparición de la industria naval en la zona. A pesar de el apoyo mostrado entonces en esa manifestación, los planes de desguace industrial continuaron y se inició un proceso de represión de las movilizaciones. Las pequeñas manifestaciones diarias fueron tratadas como disturbios y los trabajadores decidieron defenderse... finalmente llevaron a Cádiz fuerzas especiales de la policía desde Córdoba, agentes armados con subfusiles z o algo similar (la verdad es que no entiendo mucho de armas, perdón por la inexactitud si no era ese tipo, lo que estoy seguro es que no eran balas de goma, sino de las otras). La resistencia de los manifestantes y la colaboración de la población en la misma hizo que la policía tuviera que "tomar" una zona del barrio de Santa María casa a casa, saltando de una azotea a otra (era curioso ver a los policías saltando las macetillas). Eso sí, la reconversión se hizo a pesar de todo (Delphi es una de esas empresas que se montó en la zona para paliar los efectos de la misma). Nos quedó un recuerdo y un tango del coro La guillotina en el carnaval de 1978:

En el pasado Octubre una gran fiesta se celebraba
Se estaba festejando que la bahía nos la cerraban
Algunos gaditanos a sus amigos se lo dijeron
Y desde la mezquita con sus pañuelos verdes vinieron
(a bailar!)

todas nuestras calles
las dejamos solas
para que tranquilo vieran la ciudad
con sus escopetas
y bolas de goma
al tiro al blanco pudieran jugar

tiraban petardos
que cachondos eran
y las gaditanas para responder
echaban claveles
desde las ventanas
pero con macetas para que fueran con rapidez.

Se llegó a demostrar
que en nuestra capital
Cada vez que nos da la gana
Se tira si es necesario,
la casa por la ventana
No se pudo evitar la generosidad,
y cayeron muchos regalos
Una mesa y una silla,
una plancha y un lavabo.

Que amabilidad
la de aquel gaditano
Que dio una nevera
a los invitados
El pueblo de Cádiz
que bien se portó
Porque supo ofrecer
al que vino a comer
el mejor de todos sus platos

Y queremos advertir
que si vuelven aquí
les daremos el mismo trato.

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