lunes, 9 de octubre de 2006

Memorial de agravios... / ¿Estas cosas ya no pasan?

En las crónicas que sobre el debate parlamentario para la inclusión o no del voto de las mujeres en la Constitución de la II República española en 1931 llama la atención la imagen de la mujer que se usa para argumentar en contra de este derecho:

- Victoria Kent planteaba que las españolas aún no estaban liberadas y acostumbradas al ideal republicano, por lo que no era oportuno darles el voto.

- Rafael Guerra del Río propuso tutelar el derecho al voto de las mujeres, concediéndolo, pero no en la Constitución, sino en una ley adicional que se pudiera abolir si las mujeres no votaban lo que se pretendía que votasen.

- Roberto Novoa Santos se preguntaba en voz alta si las mujeres eran organismos igualmente capacitados, argumentando que a la mujer no la domina la reflexión y el espíritu crítico; la mujer se deja llevar por siempre por la emoción. Este mismo diputado planteó que con el voto de la mujer se haría del histerismo una ley, ya que, afirmó, el histerismo no es una enfermedad, es la propia estructura de la mujer; la mujer es eso, histerismo, y por ello es voluble, versátil.

- Manuel Hilario Ayuso, por otra parte, propuso una diferencia de edad de voto entre hombres (23) y mujeres (45), argumentando que en la mujer antes de su "edad crítica" está disminuida en algún momento la voluntad, la inteligencia y la psiquis.

Me pregunto cuántos ciudadanos y ciudadanas hoy día se plantearán cuestiones semejantes, sobre todo cuando escucho a un alumno de 4º de ESO plantear que su voto debería valer más que el de su abuela, porque su abuela es una vieja ignorante, cuando algunos conocidos me dicen que las mujeres sólo se preocupan del consumo, de atrapar a los hombres y cosas así, cuando oigo en la barra de un bar a los parroquianos pontificar sobre las diferencias naturales entre los hombres y las mujeres...

Por eso me dan escalofríos cuando, oyendo lo que oigo, leyendo lo que leo en la prensa y viendo lo que veo en las noticias de la televisión sobre las desigualdades laborales entre hombres y mujeres (mismo trabajo-menor sueldo, negativa a contratar mujeres en edad fértil para determinados puestos de trabajo...), sobre el aumento del número de asesinatos de mujeres por sus parejas o exparejas... escucho o leo que ya lo hemos conseguido todo, que ya somos iguales, que ya estas cosas no pasan.